Descubre quién es y la Biografía de Carl Rogers

Un referente del enfoque humanista en psicología es sin duda Carl Rogers, quien a partir de sus estudios y experiencias con pacientes, ha contribuido enormemente a terapias psicológicas enfocadas en la persona como un ser único que busca ser reconocido y tratado como tal, así como desarrollar su potencial. Te invitamos a seguir leyendo para conocer más sobre la Biografía de Carl Rogers.

BIOGRAFÍA DE CARL ROGERS

Biografía de Carl Rogers

El estadounidense Carl Ransom Rogers fue un psicólogo de gran influencia que vivió del 8 de enero de 1902 al 4 de febrero de 1987. Tuvo una infancia junto a sus padres y cinco hermanos en un hogar cristiano en el cual recibió una educación escolar temprana. Cuando tenía 12 años, su familia se trasladó a vivir a una granja, a unos 50 Km. al oeste de Chicago, que es donde pasó su juventud. Con el tiempo, realizó sus primeros estudios superiores en la carrera de Agricultura en la Universidad de Wisconsin.

Esa licenciatura no la culminó porque decidió formarse siguiendo su vocación e ingresó al ministerio sacerdotal donde estudió Historia. Después integró la selección de estudiantes que asistió a la Conferencia de la Federación Mundial de Estudiantes Cristianos celebrada en Pekín, durante un semestre, lo que le significó grandes enseñanzas y cuestionamientos de su perspectiva religiosa. Una vez graduado y casado cambió de residencia a la ciudad de Nueva York, donde asistió a un seminario de religión liberal.

Posteriormente se unió al programa de psicología clínica de la Universidad de Columbia donde obtuvo su doctorado en 1931. Después realizó una destacada actuación en la Sociedad de Rochester para la Prevención de la Crueldad Infantil, hasta 1940. En este momento, fue influenciado por las teorías de Theodore Reich y Otto Rank y muestra un cambio radical al aceptar el puesto de profesor de psicología en la Universidad Estatal de Ohio, lo que lo impulsó a estructurar lo que será su propia teoría.

Pasado dos años en el campo laboral escribe su primer libro en 1942 titulado Orientación psicológica y psicoterapia. Tres años más tarde contribuyó a crear un centro de consejería en la Universidad de Chicago. Estuvo allí hasta 1951, año en que publica su obra Terapia centrada en el cliente, la cual comprende los aspectos fundamentales de su teoría. En el año 1957, regresa a la Universidad de Wisconsin como docente de la cátedra de Psicología y Psiquiatría, publicando su siguiente libro en 1961.

Para el año 1963 se retiró de la academia para unirse al Instituto de Ciencias del Comportamiento Occidental en La Jolla, California. Al año siguiente ocupó el cargo de investigador, paralelamente ejerció como terapeuta clínico, conferencista y continuó engrosando su larga lista de libros. Unos años más tarde, en 1968, él y algunos otros miembros del personal del Instituto abrieron el Centro de Estudios de la Persona.

BIOGRAFIA DE CARL ROGERS

Su fructífera vida profesional resalta que su enfoque tuvo como base su experiencia en el campo de la orientación infantil y de adultos, que le permitió elaborar una teoría de la personalidad más humanista, de aplicación tanto en las terapias como fuera de ella (en educación, capacitación en comunicación, educación para padres y atención pastoral, entre otros). Después de su muerte a la edad de 85 años, fue nominado al Premio Nobel de la Paz.

Teoría de la personalidad

Concibió un enfoque de la atención clínica no directivo, en el cual se enfatiza que según la manera en que se establece la atención y escucha en la relación del terapeuta y el cliente (así llama al paciente), se determina el curso, la velocidad y la duración del tratamiento que se necesita, al facilitarse el proceso de comunicación entre las partes. Además, le da importancia al concepto del yo ideal, para que el individuo alcance su potencial.

El psicólogo planteó en su teoría unas cualidades esenciales que deben prevalecer en una terapia, como son la empatía, la calidez y una actitud libre de prejuicios que debe mostrar el terapeuta, para que se produzca un cambio terapéutico, al constituirse un medio en el cual el paciente puede descubrirse a sí mismo, dada la propensión natural que tiene al crecimiento personal y al funcionamiento saludable.

La capacidad inherente de crecimiento del paciente se estableció como el principio básico de la psicología humanista. El especialista cuenta con la tranquilidad y coherencia interna de la persona autorrealizada que intentará transmitir al cliente. Sin embargo, no debe verse a sí mismo como una persona superior, es alguien que simplemente logró dar rienda suelta a su capacidad de actualización, y por eso puede manejar su campo de experiencia de manera más efectiva y productiva, ayudando a que otros también lo hagan.

También es muy reconocido porque sus aportes en el campo de la psicología humanista son de gran interés y aplicación tanto en las relaciones entre el terapeuta y el cliente como en todas las interrelaciones humanas. Los postulados difieren de las perspectivas psicológicas Freudianas, y las sociales de Alfred Adler y Albert Bandura, por el empleo prioritario de técnicas de empatía para lograr el proceso de comunicación en las terapias y en general en toda relación personal.

Terapia no directiva o centrada en el cliente

Es conocido por ser el precursor de este tipo de terapia, donde para el asesoramiento el profesional trata de crear un entorno sin prejuicios al ser abierto y honesto, tolerante y empático, lo cual conlleva a tener la capacidad de reconocer y sentir las emociones de los demás, de ponerse en el lugar de otros. El objetivo de este tipo de enfoque es ayudar a los clientes a encontrar sus propias respuestas a sus inquietudes, porque se supone que es el cliente, y no el terapeuta, el que debe proponer las soluciones.

Al escribir el libro Orientación psicológica y psicoterapia, propuso un enfoque revolucionario en el asesoramiento y la psicoterapia, en el que estableció la “no directividad” como la actitud básica del orientador o psicoterapeuta en la relación con el cliente. Su hipótesis básica es que: La asesoría psicológica es una relación estructurada y permisiva que permite al cliente comprenderse mejor a sí mismo.

Teniendo claridad puede dar pasos positivos a la luz del nuevo enfoque que quiere dar a su vida. De esta hipótesis se desprende que todas las técnicas empleadas apuntan a desarrollar un tipo de relación sin restricciones, a entenderse durante el proceso terapéutico y fuera de él, y la tendencia a la acción positiva por iniciativa propia.

También, señala que es favorable la aplicación de la terapia de juego, que es una forma de psicoterapia en la que un niño juega en un entorno protegido y estructurado por un terapeuta, quien observa la conducta y emociones para poder llegar a sus pensamientos, sensaciones e intereses. La experimentación incipiente en el campo de la terapia de grupos.

Esta terapia es una aplicación de las técnicas psicoterapéuticas en un pequeño grupo de individuos con dificultades emocionales, quienes, normalmente bajo la dirección del especialista en la materia, comentan sus problemas intentando estimular el desarrollo psicológico particular y un cambio favorable de la personalidad. Además, la teoría la formuló dada su amplia experiencia práctica desarrollada a partir del ejercicio clínico en diversas instituciones y se caracteriza por lo siguiente:

BIOGRAFIA DE CARL ROGERS

  • Toda persona tiene tendencia a crecer, estar sana y adaptarse a las circunstancias según sus consideraciones.
  • Las terapias no tienen por qué imponer o convencer a que el paciente haga algo, sino que debe tener la oportunidad de expresarse libremente para que se desarrolle sin los obstáculos que puedan limitarlo para avanzar en su camino.
  • El psicólogo humanista señala que el enfoque propuesto presta más atención a las emociones que a la intelectualidad.
  • Además, el nuevo método terapéutico se enfoca a la prestación de ayuda sobre las circunstancias actuales más que sobre los asuntos pasados de la personal.
  • La interacción terapéutica se traduce en una experiencia de crecimiento, que se tornan en un mayor conocimiento propio y elecciones de posibles soluciones independientes.

Terapia centrada en un concepto de sí mismo

Realizó también aportes significativos en lo que respecta a las percepciones y creencias que tiene una persona sobre sí misma, planteando los tres componentes que constituyen el autoconcepto: autoestima, autoimagen y el yo ideal. Él señala que el amor propio se refiere al conjunto de creencias que tenemos de nosotros mismos y que está influenciada por la primera infancia.

Además, para desarrollar una autoestima positiva, es importante que los niños reciban una consideración positiva incondicional, es decir, ser aceptado sin importar su conducta y mantener el apoyo a pesar de los errores y deficiencias. La autoimagen, se refiere a cómo nos vemos a nosotros mismos, lo que es importante para una buena salud psicológica, que incluye la influencia de nuestra imagen corporal en la personalidad interior, esto comprende desde percibimos como una buena o mala persona y demás comparaciones posibles.

En la biografía de Carl Rogers, se destaca que la autoimagen afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta en su entorno. Asimismo, se plantea que el concepto de sí mismo es central en la teoría “egocéntrica” ​​del psicoterapeuta referido, quien creía que los individuos perciben el mundo a partir de sus propias experiencias y de cómo las interpreta. Esta percepción influye en su personalidad y los lleva a controlar su comportamiento de tal manera que se satisfagan las necesidades de todo el yo.

A su vez, destacó que, en el desarrollo de la personalidad de un individuo, la persona busca la autorrealización (volverse él mismo), la autoconservación (seguir siendo él mismo) y la superación personal (superar el statu quo). Además, teorizó que el autoconcepto de una persona determina su relación con los demás, y que la verdadera mejora terapéutica ocurre solo cuando el individuo es capaz de cambiarlo.

BIOGRAFÍA DE CARL ROGERS

El Yo ideal, es la persona que nos gustaría ser, y que está vinculado con las metas y ambiciones en la vida, lo cual es cambiante en la medida que crecemos y se modifican nuestras prioridades. Según lo encontrado en la biografía de Carl Rogers, se dice que queremos sentir, experimentar y comportarnos de formas que sean coherentes con nuestra imagen de nosotros mismos y que reflejen cómo nos gustaría ser, nuestro yo ideal.

En la biografía de Carl Rogers se afirma que cuanto más cercanos estén nuestra autoimagen y nuestro yo ideal, más consistentes o congruentes seremos y mayor será nuestro sentido de autoestima. Además, se expresa que una persona se encuentra en un estado de incongruencia si parte de la totalidad de su experiencia le resulta inaceptable y se le niega o distorsiona la imagen de sí mismo.

Auto actualización

Este es uno de los elementos que aporta Rogers, ya que estuvo en desacuerdo con la naturaleza determinista de otras corrientes psicológicas y sostuvo que nos comportamos como lo hacemos debido a la forma en que percibimos el entorno, por lo que es oportuno mencionar una de sus afirmaciones notables “Como nadie más puede saber cómo percibimos, somos los mejores expertos en nosotros mismos”.

Utilizando la analogía, argumentó que así como una flor alcanzaría su máximo potencial si las condiciones son las adecuadas al estar limitada por su entorno, las personas prosperarán y alcanzarán su potencial si su entorno es lo suficientemente bueno. Sin embargo, a diferencia de una flor, el potencial del ser humano individual es único y estamos destinados a desarrollarnos de diferentes formas dependiendo de nuestra personalidad.

El psicólogo humanista creía que las personas son intrínsecamente buenas y creativas. Solo se vuelven destructivas cuando un mal concepto de sí mismo o restricciones externas anulan el proceso de evaluación. Según Rogers (1967), el organismo humano tiene una “tendencia de actualización” subyacente, que apunta a desarrollar todas las capacidades de manera que mantengan o mejoren el organismo y lo muevan hacia la autonomía.

BIOGRAFÍA DE CARL ROGERS

La persona en pleno funcionamiento

Describe a un individuo que se actualiza como una persona que funciona plenamente y cree que siempre puede lograr sus metas, porque la persona está en contacto con el aquí y ahora, sus experiencias y sentimientos subjetivos, por lo que es un proceso permanente de crecimiento, de adaptación y cambio propio de la vida. Estas personas presentan las siguientes características:

  • Están abiertas a la experiencia: se aceptan las vivencias y las emociones tanto positivas como negativas. Los sentimientos negativos no se niegan, sino que se resuelven en lugar de recurrir a los mecanismos de defensa del ego y se pueda tener disposición para avanzar.
  • Viven el momento: en contacto con las diferentes experiencias a medida que ocurren en la vida, evitando prejuicios. Son capaces de vivir y apreciar plenamente el presente, no siempre mirando hacia el pasado o hacia el futuro, sino para aprender de lo vivido y planificar el crecimiento personal.
  • Se guían por los sentimientos: se presta atención y se confía en los sentimientos, los instintos y las reacciones experimentadas. Las decisiones propias de las personas son las correctas y debemos confiar en nosotros mismos porque es parte de la vida misma que plantea la teoría Rogeriana.
  • Son creativos: el pensamiento creativo y la toma de riesgos son características de la vida de una persona. Una persona no juega seguro todo el tiempo, esto implica la capacidad de adaptarse, cambiar y buscar nuevas experiencias, incluso plantea que al contar con esta cualidad las personas tienden a colaborar en la actualización de los demás.
  • Tienen una vida plena: cuando una persona está feliz y satisfecha con la vida, siempre busca nuevos desafíos y experiencias, en total libertad.

Condiciones existenciales

Uno de los supuestos fundamentales que sustentan su teoría de la personalidad es que el ser humano puede, si se le presentan las condiciones adecuadas, desarrollar, expandir sus capacidades y ser consciente de lo que vive para poder controlarse a sí mismo para enfocarse en el logro de sus objetivos, es por eso que en la biografía de Carl Rogers deja claro que no se puede lidiar con lo que no se percibe conscientemente.

De ahí la necesidad de ampliar el concepto que el cliente tiene de sí mismo e incluir todo lo que experimenta. No obstante, no se le puede abordar directamente, ya que el ser humano es intrínsecamente positivo y se le debe tener consideración, de lo contrario se contravendría las posibilidades del sujeto. De hecho, es necesario acompañarlo en la experiencia.

Asimismo, es importante brindarles las condiciones necesarias y darle seguridad, a partir del manejo de situaciones de angustia y desencuentros internos, experimentando sentimientos que hasta entonces había deformado o no confesado con el fin de aumentar su capacidad para distinguir sus sentimientos y percepciones, así como para expresar sus sentimientos, con más referencia al ser de una manera verbal y no verbal.

Detalles de la Autorrealización

Uno de los aspectos tratados por el teórico humanista, es su descripción sobre la autorrealización como un proceso a lo largo de la vida a través del cual el autoconcepto personal se mantiene y potencia mediante la reflexión y la reinterpretación de diversas experiencias que permiten al individuo recuperarse, cambiar y fortalecer todas las capacidades que lo motivan hacia la autonomía.

Él creía que las personas están básicamente motivadas por los deseos de alcanzar la autorrealización, es decir, a desarrollar su potencial y lograr el nivel más alto de “ser humano” que podamos. Además, para que una persona logre la autorrealización, debe estar en un estado de congruencia, lo que significa que la autorrealización ocurre cuando el “yo ideal”, es decir, quién le gustaría ser, está en sintonía con su comportamiento real, la autoimagen.

Otro de sus postulados es que la estructura del yo es un modelo coherente pero fluido de autopercepciones que está organizado y formado por interacciones evaluativas. Sin embargo, la tensión entre el sentido ideal del yo y las propias experiencias o autoimagen, como él lo llama, puede producir una incongruencia, un estado psicopatológico derivado de perversiones de su propia tendencia hacia la actualización unitaria.

Consideración positiva y autoestima

Estos aspectos que soportan la biografía de Carl Rogers, son precisamente su creencia de que un niño tiene la necesidad imperiosa de recibir una consideración positiva por parte de otras personas. Su planteamiento trata sobre la forma en que pensamos sobre nosotros mismos y la valoración propia son fundamentales tanto para la salud psicológica como para la probabilidad de que podamos lograr metas y ambiciones en la vida, para alcanzar la autorrealización.

Parte de lo expresado por el psicólogo es que la autoestima puede entenderse como un continuo de niveles muy alto a muy bajo, de allí que una persona que tenga una alta confianza y sentimientos positivos sobre sí misma, enfrenta desafíos en la vida, acepta el fracaso y la infelicidad en ocasiones y está abierta a la gente. Mientras que un individuo con baja autoestima puede evitar los desafíos cotidianos, no aceptar que la vida puede ser dolorosa e infeliz según las circunstancias, y estará a la defensiva y protegido con los demás.

En sus escritos señaló que los sentimientos de autoestima se forman con la crianza de los hijos, luego a medida que estos crecen e interrelacionan con gente importante se puede afectar sus niveles de autoestima. Al respecto, el enfoque establece que debemos ser considerados positivamente por los demás, por cuanto necesitamos sentirnos valorados, respetados, tratados con cariño y amados.

La consideración positiva se refiere a cómo otras personas nos evalúan y juzgan en la interacción social. En tal sentido, para comprender mejor lo expuesto, se presenta a continuación las dos formas tanto incondicional como condicional que según la biografía de Carl Rogers se clasifica este tipo de trato personal.

Consideración positiva incondicional 

Esto sucede, por ejemplo, cuando los padres, personas importantes, incluido el terapeuta humanista, aceptan y aman a la persona por lo que es. Esta aprobación permanece a pesar de que el individuo actúe o cometa un error. Los resultados obtenidos son que se sienten libres para intentar cosas y cometer errores, aunque en ocasiones puede empeorar las cosas.

Según Rogers, es más probable que las personas que pueden autorrealizarse hayan recibido un trato positivo de los demás, especialmente de sus progenitores en la niñez. Como muchos otros aspectos de su teoría, la consideración positiva incondicional juega un papel fundamental en el desarrollo del pleno funcionamiento. Aquellos que reciben apoyo y amor sin prejuicios pueden desarrollar la autoestima y la confianza para ser la mejor persona que pueden ser y alcanzar su máximo potencial.

Consideración positiva condicional

Es cuando el tratar bien, elogiar y aceptar a un niño depende de cómo se comporte, según las expectativas de lo que los padres y otras gentes consideran que es correcta. En consecuencia, el pequeño no es amado por la persona que es, si no cumple con la condición de que se comporte solo de la manera aprobada por los demás. En el extremo, es probable que una persona que constantemente busca la aprobación de otras personas solo haya experimentado una consideración positiva condicional durante su infancia.

Congruencia 

Rogers también sugiere que las personas tienden a tener algún concepto de su “yo ideal”. El problema es que nuestra imagen de quiénes pensamos que somos no siempre coincide con nuestra percepción de quiénes somos hoy. Cuando nuestra autoimagen no se alinea con nuestro yo ideal, estamos en un estado de incongruencia. Sin embargo, creía que a través de la consideración positiva incondicional y la autorrealización, las personas pueden acercarse a un estado de congruencia, es decir, cuando el autoconcepto es estable y la experiencia real de una persona es consistente o muy similar.

Como preferimos vernos en coherencia con nuestra propia imagen, podemos utilizar mecanismos de defensa como la negación o la represión para sentirnos menos amenazados por algunos de los que consideramos nuestros sentimientos no deseados. Por otro lado, una persona cuyo concepto de sí mismo es incompatible con sus sentimientos y experiencias reales estará a la defensiva.

Citas más destacadas 

Al ser uno de los psicólogos humanistas más influyentes del siglo XX, es importante hacer referencia en la biografía de Carl Rogers, sus citas fundamentales e inspiradoras que permiten conocer aún más su pensamiento, el desarrollo de su carrera y sobre todo el respeto que manifiesta hacia las personas en las terapias y en cualquier ámbito de interacción.

  • “Cuando miro al mundo soy pesimista, pero cuando miro a la gente soy optimista”.
  • “La única persona educada es la que ha aprendido a aprender y cambiar”.
  • “Si valoramos la independencia, si nos perturba la creciente conformidad del conocimiento, de los valores y de las actitudes, que induce nuestro sistema actual, es posible que deseemos establecer condiciones de aprendizaje que contribuyan a la unicidad, la autodirección y para el aprendizaje auto iniciado”.
  • “La esencia misma de lo creativo es su novedad y, por lo tanto, no tenemos un estándar por el cual juzgarlo”.
  • “Mi experiencia no tiene autoridad porque es infalible. Es la base de la autoridad porque siempre se puede controlar de nuevas formas primarias. De esta manera, su error frecuente o falibilidad siempre está abierto a corrección”.
  • “Es el cliente quien sabe qué duele, qué direcciones tomar, qué problemas son cruciales, qué experiencias han quedado profundamente enterradas”.
  • “Una segunda característica del proceso que para mí es la buena vida es que implica una tendencia creciente a vivir plenamente en cada momento. Creo que sería evidente que para la persona que estaba completamente abierta a su nueva experiencia, completamente sin defensas, cada momento sería nuevo”.
  • “En mis primeros años como profesional, me hacía la pregunta: ¿Cómo puedo tratar, curar o cambiar a esta persona? Ahora formularía la pregunta de esta manera: ¿Cómo puedo proporcionar una relación que esta persona pueda usar para su crecimiento personal?”
  • “La buena vida no es un estado fijo. No es un estado de virtud, satisfacción o felicidad. No es una condición en la que el individuo se ajusta, se realiza o actualiza. Para usar términos psicológicos, no es un estado de reducción de impulsos, o reducción de tensión, u homeostasis. La buena vida es un proceso, no un estado de ser. Es una dirección, no un destino”.

La interpretación que se le ha dado a esta última cita incluida en la biografía de Carl Rogers, es que expresa que en la vida es mejor centrar la atención en las cosas buenas que tenemos y suceden a diario, como por ejemplo, la familia, los aprendizajes y los amigos con los que compartimos, porque son los mejores indicadores de una vida feliz y plena, conforme lo planteado en su enfoque humanista.

Libros que resaltan la biografía de Carl Rogers

Sus escritos se conocen desde 1931, algunas de sus obras básicas tuvieron nuevas ediciones e impresiones y siguen vigentes en la actualidad. Sus enfoques para conocer y tratar los aspectos que definen e impactan las relaciones humanas son conocidos en todo el mundo en más de 20 idiomas, que fortalecieron su divulgación de sus teorías sobre la personalidad.

En la década de los 80 viajó a varios países como China, Suecia, Rusia, Georgia, Finlandia, Bélgica, Hungría, Japón, Italia, México, Alemania, Austria, Finlandia, Venezuela, Brasil, Suiza, España, Inglaterra, Irlanda, entre otras partes para compartir sus trabajos y gran trayectoria en la psicología humanista, con muchos profesionales interesados en poner en práctica en sus propios entornos, las teorías de este gran pensador.

Los trabajos y experiencias de este eminente terapeuta, escritor y educador se encuentran en muchos artículos contemporáneos sobre temas que van desde la psicoterapia hasta la gestión del cambio organizacional, resolución de conflictos, eficacia de la crianza, terapia matrimonial, pacificación global y la consejería espiritual. A continuación, se mencionan los siguientes libros que conforman su gran legado:

  • El tratamiento clínico del niño problemático (1939)
  • Orientación psicológica y psicoterapia (1942/1978)
  • Terapia centrada en el cliente (1951)
  • Psicoterapia y Cambio de personalidad (1954)
  •  El proceso de convertirse en persona (1961)
  • Grupos de encuentro (1970)
  •  Psicoterapia y relaciones humanas (1971)
  • El Poder de la Persona (1977)
  • El matrimonio y sus alternativas (1972)
  •  Persona a persona (1980)
  • El Camino del Ser (1980)
  • La persona como centro (1981)
  • Libertad y Creatividad en la Educación en la década de los 80’s (1983)

Si le gustó este artículo sobre Quién es y la Biografía de Carl Rogers, le invitamos a leer otros artículos que contienen temas de interés en los siguientes enlaces:

(Visited 26 times, 1 visits today)

Deja un comentario